Por: María Zamudio*



“Ahora sí voy a bajar de peso”, “voy a comer mejor”, “haré ejercicio”, “me quejaré menos”, “seré puntual”, etc., etc., etc. Estas son algunas de las frases que escuchamos cada Año Nuevo y que la mayoría de las veces se las lleva el viento, propósitos que cada año escribimos y que probablemente no suceda nada de no ser cumplidos, porque creemos que siempre habrá una oportunidad más, un año más… ¡Si con fortuna lo hay!

      Pero hoy a seis meses de ser licenciada en Docencia de Danza Clásica, me pregunto si realmente pueda existir un “borrón y cuenta nueva” como solemos decir. Sería maravilloso y al mismo tiempo aterrador. Por un lado, físicamente, pues vendría muy bien si de quitar malas costumbres corporales se tratara, pero qué miedo si se borrara todo aquello por lo que hemos trabajado por años en nuestro cuerpo: fuerza, flexibilidad, tanto ejercicio en vano. Y, por otro lado, más allá de lo físico, son aquellos aprendizajes positivos y sobre todo negativos los que no deberían ser borrados u olvidados en este Año Nuevo.
Me asusta el hecho de que no exista memoria, porque es por ello que la historia se repite (y lamentablemente lo negativo es lo que se repite), sin memoria no nos queda más que cometer el mismo error. Si nos olvidamos de aquella corrección que nos hizo el maestro, si como maestros nos olvidamos de aquello que no funcionó en nuestros estudiantes, si como personas nos olvidamos del otro, si como seres humanos nos olvidamos de la historia, entonces tendemos a repetir, y ojalá la repetición fuera positiva, ¡pero no lo es! La repetición no nos lleva a la reflexión, sino a una mecanización vacía, es por eso que podemos hacer un battement tandu durante 9 años, pero hasta el momento en que logramos reflexionar el porqué de ese paso, de dónde parte y hacia dónde va, es que funciona, es que toma sentido.
        Ojalá que este Año Nuevo no sea “borrón y cuenta nueva” para nadie, pero sobre todo para aquellos que buscamos impactar a través de la educación, porque portamos un arma que puede ser tan peligrosa o tan trascendente como cada uno de nosotros queramos.
       Feliz Año Nuevo lleno de bailarines, docentes, artistas, seres humanos reflexivos y no repetitivos, un Año Nuevo con nuevas experiencias y memorias sin dejar atrás las ya vividas, un Año Nuevo en donde no haya “borrón y cuenta nueva”, sino que exista memoria e historia, para que nuestra educación y nuestra danza trascienda, y no se quede como un propósito más.




*Estudiante de la Licenciatura en Danza Clásica con Linea de Trabajo en Docencia, en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del INBA.

Comentarios

  1. Querida María: Como siempre, tus palabras nos llenan de inspiración y nos mueven a compartir reflexiones contigo. Gracias.
    En Colombia se dieron cuenta que es de lo más común que los niños digan: -"no eso no lo hemos visto profesor"- -"nuestro profesor anterior no nos lo enseñó."-
    Así que decidieron hacer mini resúmenes y su índice, en una libreta, cuya peculiaridad era pasar año con año escolar, con el alumno y con los profesores.
    Los resultados fueron muy exitosos. Los alumnos se dieron cuenta que sí sabían más allá de lo que suponían. Y que quedaba asentado en su cuaderno y esto, sin duda alguna ayudaba a su memoria.
    ¿Pedagogía comparada entre las naciones y entre los años que pasan? Un abrazo y te felicito por tu pasión al Educar.

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