El repertorio clásico
Por: Giovanna Cirianni*
El repertorio clásico tradicional siempre se
ha manejado como la base casi sagrada de la danza clásica en todos los
aspectos. Hay incluso, maestros que exigen un dominio total de la técnica antes
de montar a sus alumnos variaciones clásicas, argumentando que se requiere de
cierta maestría para aunar la técnica, el estilo y la interpretación con éxito.
Es una postura coherente y cuyas razones entiendo, pero creo que ha derivado en
la idea de que lo más difícil es el repertorio, y si no se ejecuta con
virtuosismo, no se es buen bailarín.
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| Fotografía: Centro Coreográfico Galego |
Otra consecuencia negativa
de esta idea, es que en los montajes de los últimos grados en escuelas
profesionales de danza, se concentran casi absolutamente en repertorio
tradicional –lo cual también es relativo, puesto que suelen elegirse siempre
las mismas obras buscando la supuesta perfección en la ejecución de las mismas-
y las obras de nueva creación y
remontajes de coreografías creadas hace menos de 50 años, suelen dejarse a los
grados menores o intermedios, con la idea de que quizá estas coreografías
tienen un grado más bajo de dificultad, o en última instancia son más factibles
a modificarse.
A todo esto, mi intención es mostrar a la
comunidad dancística que se requiere un balance entre repertorio clásico y
ballet contemporáneo. El Lago de los
Cisnes, Don Quijote, La bella durmiente, El cascanueces, todas esas grandes
obras que representan el ballet imperial de Marius Petipa, fueron también una
revolución, y a pesar de que respondía a una exigencia técnica por parte del
público, no faltó quien lo juzgara de demeritar la dramaturgia de las obras.
Quizá suene evidente, pero se nos olvida.
Y sí, he escuchado a muchos
maestros, quienes opinan abiertamente que el ballet se acabó en Petipa, que lo
que vino después fue puro invento. Por supuesto que fue puro invento, pero
¿acaso es eso malo por seguir un proceso natural de cambio? La evolución se
basa en la adaptación al medio y la integración, es natural que no se baile
como en el siglo XIX. Quiero aclarar que como bailarina clásica, entiendo
perfectamente la vigencia de las obras de repertorio, incluso las
pertenecientes al romanticismo, como Giselle
o La Esmeralda. Las historias suelen
basarse en tragedias y pasiones inherentes a la condición humana, que sigue y
seguirá siendo la misma.
Pero hoy en día tenemos
necesidades sociales muy diferentes, es difícil pensar en llevar la técnica clásica
pura al escenario. ¿Cómo despreciar las decenas, sino es que cientos de
técnicas de danza contemporánea? ¿Cómo limitar nuestro lenguaje a la técnica
clásica en el siglo XXI? ¿Cómo negar nuestro entorno? ¿Por qué aferrarse a una
cultura que como latinos, ni siquiera nos pertenece?
El ballet no va a
desaparecer; la correcta ejecución de su técnica es la mejor base para cualquier
bailarín de cualquier género; sus coreografías gozan una tradición de siglos.
Creo que lo más importante es escucharnos y ser totalmente libres a la hora de
bailar.
… Continuará :))
*Estudiante de la Licenciatura en Danza Clásica en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del INBA.


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