Reseña de la puesta en escena "Indicios del cuerpo vivo"


Por: Vanna Cirianni

La creación de una coreografía que tome como eje al cuerpo mismo parece totalmente natural. La danza es una disciplina que se presta a estos motivos más que cualquier otra, dado que los bailarines conviven con su herramienta de trabajo constantemente. Pero Raissa Pomposo, directora del proyecto que me propongo reseñar, lo diría de una forma que más acertada: “Los bailarines no conviven con su herramienta: son su herramienta”.
Este concepto (“somos cuerpo”) rige su obra y su labor docente. Así desarrolla “Indicios del cuerpo vivo”, coreografía basada en el libro “58 indicios sobre el cuerpo” de Jean-Luc Nancy. Compuesto de notas y observaciones que el autor hace sobre la corporalidad, el pensamiento de Nancy evoluciona llegando incluso a la contradicción. Esto lo vuelve más valioso y honesto, adjetivos que considero precisos cuando el cuerpo es nuestro punto de partida. 

Llegué al Foro Experimental Black Box del Centro Nacional de las Artes el viernes 18 de mayo a las 17:03. Por tanto, me habré perdido los primeros 2 o 3 minutos. En muchos casos es difícil enlazar la palabra y el movimiento sin llegar a un resultado obvio. Sin embargo, mi primera observación fue la naturalidad en la integración del texto como elemento coreográfico. Sentí logrado el complemento de los cuadros al texto de Nancy y viceversa.
La estructura de la obra está determinada por los distintos grupos de bailarines que desarrollan las escenas y que interactúan creando un microcosmos escénico que nos envuelve. Los momentos más representativos de este pacto espectador-intérprete se dan justamente hacia la mitad y en el final de la obra. El primero se logra con la aparición de tres figuras femeninas que evocan vírgenes o hadas galácticas futuristas (parece una descripción fuera de lugar, pero después de darle muchas vueltas, concluí que no había mejor forma de transmitir la imagen). Mediante movimientos sutiles y pausados, logran mantener la tensión durante varios minutos, narrando realidades del cuerpo que identifiqué de la siguiente manera:

Pureza -> Rigidez -> Angustia -> Ruptura -> Liberación -> Reconocimiento -> Apropiación

Comienzan a recitar a Nancy hacia la mitad de su secuencia. El texto trata la incapacidad de aceptar un cuerpo sin defectos (“Un cuerpo perfectamente formado es un cuerpo molesto, inasible en el mundo de los cuerpos, inaceptable. Es un diseño, no es un cuerpo"). Para ese momento, el público se encuentra en una especie de trance, totalmente conectado con las emociones y conceptos que transpiran las bailarinas. Pero el texto, en vez de reforzarlo, lo diluye. Por la naturaleza de anotación que tienen los “58 indicios sobre el cuerpo”, suelen derivar en una especie de listado. Y estos listados pierden sentido cuando son enunciados por los bailarines, sobre todo si la escena es poderosa y clara prescindiendo del texto.
El segundo momento es justamente el manejo del cierre, puesto que da una sensación de continuidad. Tal vez sea el aprovechamiento de la atmósfera generada a lo largo de la obra, o el movimiento de los bailarines, o el trabajo de iluminación, o probablemente sea el balance de todo eso. El resultado es onírico y convincente en iguales proporciones. Espero con emoción más presentaciones de “Indicios del cuerpo vivo”.


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