Para poder transmitir pasión, se necesita vocación

Por: Pilar Cedillo*


Excelente maestro es aquel que, enseñando poco,
Hace nacer el deseo grande de aprender.
Arturo Graf 


A la edad de 15 años identifiqué al 100% cuál era mi vocación: enseñar. Soy una de las pocas personas que a una edad temprana aclaró de manera real a lo que se dedicaría el resto de su vida. Lo que para la mayoría de los jóvenes mayores de 18 años es un conflicto, ya sea por una u otra cosa. Pero el mayor problema en ellos es que no tienen ninguna pasión o no la han descubierto.  
        Pasión se definiría como el sentimiento vehemente, capaz de dominar la voluntad y perturbar la razón. En resumen, es sentir profundamente lo que se hace y disfrutar de ello. Pero, ¿qué pasa con aquellas personas que no le encuentran pasión a su propia vida?, ¿se convierten en máquinas? Podríamos decir que este tipo de personas sólo piensan en el resultado de la realización de un producto sin transmitir emociones ni sentimientos. 
     En la vida profesional hay casos, hablando de docentes de distintas áreas, en los que “dan clases” sólo por generar ingresos a su economía, haciéndolo más por obligación o por necesidad que por vocación, sin poner interés alguno en transmitir pasión y generar inquietudes a los alumnos de seguir aprendiendo sobre la materia, asignatura o disciplina que se esté dando. Y esto se convierte en una cadena que pasa por muchas generaciones, ya que a estos alumnos que no les transmiten nada no tienen la iniciativa de seguir aprendiendo o mínimo darles un nuevo conocimiento por descubrir. En ocasiones, los alumnos están completamente interesados en alguna materia o disciplina, pero el maestro no es apto para poder darla y hace que los alumnos pierdan por completo su inquietud por aprender y dejan por completo su mínimo interés. Sin saber que, si se hubiera transmitido de manera apasionada, al dar la materia o disciplina, no habría casos de jóvenes que no saben qué estudiar o a qué se quieren dedicar profesionalmente. 
        Es por eso que como futura docente de danza clásica quiero transmitir pasión a mis alumnos y darles la oportunidad de que encuentren su propia vocación. No con la obligación de ser bailarines sino ir más allá y sin límites de encontrar su verdadera pasión. Quiero encontrar su vocación a partir de alguna palabra o acción que yo ejecute y así inspirarlos a ser mejores personas, como a mí mis maestros formadores me transmitieron.






*Estudiante de la Licenciatura en Danza Clásica y Contemporánea con línea de trabajo en Docencia del INBA.

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