La danza transforma a la sociedad

Por: Madeleine Tafur*

Bailar para cambiar el mundo.
             Mallika Sarabhai


Por medio del arte se busca obtener una comunicación entre el ser humano y su entorno. El arte refleja una visión del mundo, una manera de interactuar con el otro. La danza es un claro ejemplo de ello, pues desde los inicios de la comunicación del ser humano, existió la danza. Las comunidades se reunían y danzaban para agradecer, por la lluvia o la cosecha, o simplemente expresar corporalmente sus emociones. Todos los seres humanos estamos unidos al movimiento desde nuestro nacimiento.
Foto de: Rita Salgado
Así, una sociedad donde las estructuras políticas le dan poca importancia al arte como parte integral de la educación, será una sociedad trunca que crecerá con pocas herramientas creativas de expresión. La danza es una herramienta clave para la transformación de una sociedad. Hoy en día existen muchas evidencias claras de ello, en donde múltiples organizaciones nacionales e internacionales han dado una esperanza de cambio a varias comunidades que han sido afectadas por la violencia, la pobreza, la falta de acceso a la cultura, deficiencias en el desarrollo corporal (por una gestión genética o un accidente), e incluso por situaciones extremas como el encierro, entre otras. Y estos actos han dado grandes resultados, generando una transformación mental de toda una comunidad. Por ejemplo, en el documental Mr. Gaga —en honor a la compañía israelí del director Ohad Naharín, sobre quien habla el filme— se muestra cómo la danza puede convertirse tanto en un medio terapéutico, como en una forma de llevar a cabo una protesta política de alto calibre. 
Nietzsche decía que sólo creería en un Dios que bailara, esto como una alegoría, no de un Dios con una capacidad fáctica de bailar, sino como una proyección del yo en una autoconciencia total, capaz de liberarse de todas las demás precogniciones. Es decir, la danza de ese Dios para Nietzsche es sinónimo de libertad, un lienzo en blanco para comenzar de nuevo y replantear todo. Más adelante de su famosa cita, el filósofo sentenciará: “Ahora me veo por debajo de mí, ahora baila en mí un Dios”[1].
Ahora se necesitan más ideas que estimulen a una sociedad inactiva y conformista, que se le impulse a ser más emotiva, a creer en un cambio; una sociedad capaz de crecer económicamente, a una sociedad que interactúe más con sus jóvenes (pues ya vimos que se fortalece en medio de una catástrofe) a una sociedad unida por un cambio en sí misma.
Todos los seres humanos podemos hacer danza, pues la danza forma parte de todos nosotros, nos acerca, nos sensibiliza respecto a nuestra identidad corporal, nos da seguridad. También nos brinda autoconocimiento de todas nuestras posibilidades de movimiento, lo cual nos permite la expresión y manifestación artística a través de nuestro cuerpo.  Una sociedad que baila, que se expresa, que se manifiesta con la danza, que comunica sus éxitos y sus frustraciones, es una sociedad libre de pensamiento y consciente de toda su historia artística y dancística. Una sociedad que lucha por su igualdad, sin violencia, es una sociedad que se manifiesta bailando.




*Estudiante de la Licenciatura en Docencia de Danza Clásica en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del INBA.



[1] Nietzsche, F. Así hablaba Zaratustra,  Maxtor,  Valladolid, 2007, p.44.  

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