Danza... Más que apariencia

Por: María Zamudio*


“Cuando somos grandes en humildad,
estamos más cerca de lo grande.”

Rabindranath Tagore


Desde aquel martes 19 de septiembre del 2017 en el que la tierra tembló, pienso que sacudió mucho más que edificios: el sismo sacudió nuestras mentes, nos movió tan fuerte que nos abrió los ojos, y estoy segura que tú, quien lee estas líneas, desde aquel día valoras más tu vida, a tu familia, a tus amigos, a tu trabajo, a tu hogar, a tu perro o gato; estoy segura que ese sismo también te sacudió a ti y sé que las cosas no pasan en vano.
Collage por: María Zamudio
Siempre he dicho que como docente tengo un miedo tremendo por el futuro, pero es ese miedo que me impulsa a seguir, ese miedo que nos causó el sismo, nos dio más fuerzas, pero ¿por qué hablo de todo esto? Pues bien, la verdad es que últimamente la danza me parece un poco fría, un tanto vacía, los docentes exigen técnica, técnica y más técnica, veo bailarines cubiertos por una carcasa de ego, un ego enorme y por dentro totalmente inseguros (no todos, claro está), pero en general el ambiente de la danza me parece una jungla. Me pregunto: ¿cómo sería el mundo de la danza si hubiera más humildad en los bailarines?(reitero, no todos, pero sí la gran mayoría). Llegas a un salón de danza e inmediatamente sientes la mirada de todos, esa mirada pesada de crítica, viendo tu cuerpo, la forma en que te mueves, etc. Muchos dirán: la danza es eso, los bailarines están hechos para que los vean, y lo sé, al final se presentan frente a una multitud de personas que están ahí para verlos. Pero como docente pienso que la danza es maravillosa, la danza debe unir, ser solidaria, se trabaja en grupo y es necesario que se vea esa unión. Sin embargo, más que verse o sentirse, no hay bailarín más admirable que aquel que brilla por su humildad, pues de qué sirve tanta técnica si el corazón está frío, si se es egoísta; ¿qué es lo que se entrega al público con esta postura que muchos han tomado?, postura que también llaman “diva”… No importa lo bueno que seas en algo, mantente sencillo y brillarás más, no tienes por qué apagar la luz de nadie para resaltar.
Si eres futuro docente te invito a no sólo fijarte en la técnica, enseñemos a valorar la danza, transmitir unión, solidaridad, respeto, pasión por aquello que somos afortunados por hacer, humildad, eso es lo que necesitamos, no quiero que el público vea filas perfectamente hechas sólo porque se ensayaron así, necesitamos que el público sienta y vea esas filas totalmente alineadas porque entre los bailarines existe esa unión tan fuerte que no necesitan ver de reojo para ir a la par, porque ya se sienten, porque son uno solo y porque estoy segura que trabajar de esta manera transmitirá paz y armonía, porque el arte debe conmoverte.
No esperemos a que le pase algo a nuestro compañero de grupo para valorarlo o para no burlarnos de sus limitantes, transmitamos apoyo mutuo, seguridad, confianza, pues es nuestro papel como docentes enseñar la sana competencia con uno mismo, superándose a sí mismo y no pisoteando a los demás.  
Quiero ser ese sismo que haga vibrar a mis alumnos, que los una, que los proteja. Hoy soy parte de esa generación de jóvenes que tomaron México y de las que me siento orgullosa de ser mexicana, pero mañana quiero ser de esa generación de docentes que forma bailarines humildes, apasionados y enamorados por lo que hacen pero sin apagar la luz de los demás. No es tarde, hoy hemos demostrado ser un país unido, no hay que soltarnos, aún estamos a tiempo.
Con amor para aquellos docentes que no soltaron a sus alumnos, que los protegieron y los llenaron de paz, que los abrazaron cuando más miedo tenían, en honor a todos esos rescatistas que dejaron a sus familias por salvar otras familias, por aquellos jóvenes llenos de valentía por tomar la pala y salir ayudar sin mirar atrás; por México, por su gente, que hoy su corazón latió tan fuerte que la tierra tembló.


*Estudiante de la Licenciatura en Docencia en Danza Clásica de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del INBA.



Comentarios

  1. Es un alivio saber que hay jóvenes conscientes, pensantes y amorosos en cuyas manos ya está el presente y el futuro de este planeta.

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